Hechos no Palabras

Por Pimpi Colombo, Subsecretaria de Defensa del Consumidor*

Desde que el gobierno nacional ha marcado un rumbo para conservar los logros de cinco años de continuo crecimiento con inclusión social, apostando a financiar consumo y producción y a acordar con los diversos sectores para cuidar el empleo y el producto nacional, se han escuchado las más diversas opiniones

Algunas críticas, pretenden minimizar la importancia del Plan Renovar, reduciéndolo a “cómo la Presidenta se va a ocupar de que vos cambiés el calefón”, “no digo que esté mal, pero son anuncios que debería hacer una ministra, un secretario? pero no la Presidenta, que tiene que hacer anuncios más importantes”.

Hechos no Palabras

La batería de anuncios presidenciales que alientan el consumo de bienes de producción nacional, lejos de ser un tema menor, están destinados a morigerar los efectos de los desaguisados del capitalismo salvaje y global, en el país y en las familias argentinas. Este conjunto de herramientas económicas, permitió a Argentina recuperar empleo, disminuir los índices de la vergüenza (pobreza e indigencia) y sentar las bases de un modelo de crecimiento con inclusión social. Sin crédito internacional desde hace años, la apuesta del Estado argentino es el crecimiento de la economía real, cuidando el consumo, el trabajo y la producción nacional, con equidad territorial, social y de género.

En esa estrategia se enmarcan los planes que la Presidenta ha venido anunciando en los últimos meses -acompañando la obra pública- tales como el aumento del crédito para ampliar la proporción de autopartes nacionales en la producción de motos, la renovación de los artefactos del hogar -heladeras, cocinas, termotanques, calefones y lavarropas-, las facilidades para la compra de automóviles cero kilómetro, etc.
Estado y sectores privados -producción, comercialización, instalación- acuerdan mecanismos de precios y financiación que permite renovar el equipamiento, el Estado financia compra e instalación y se mantiene la producción nacional, los puestos de trabajo, se moderniza el equipamiento para mejorar la eficiencia energética.

¿Tema menor? No, tema motor. Motor del sostenimiento de la esperanza, de la confianza en nosotras y nosotros mismos, del trabajo, la producción y del cuidado de la mesa de las familias argentinas. Este círculo virtuoso de la economía con inclusión social tiene un impacto en la situación de las mujeres argentinas, que han alcanzado un porcentaje muy alto de participación en el mercado laboral. Aunque, todavía hay mucho por hacer, con relación a calidad en el trabajo: informalidad, salarios, jerarquías y trabajo no remunerado.

La segunda ha sido la de cuestionar que la Presidenta tome nota de la realidad y la exponga. Que mencione que todas las mujeres somos amas de casa. Que ponga de manifiesto lo que, no sólo puede ser observado cotidianamente, sino que ha sido comprobado a través de investigaciones sobre el uso del tiempo y participación mujeres y varones en las tareas domésticas, los resultados son contundentes la casi totalidad de las tareas del hogar están a cargo de mujeres, aún cuando actualmente, las mujeres nos desempeñamos en tareas remuneradas y ocupamos puestos en las jerarquías institucionales, como la Primera Magistratura del país.

En segundo lugar, la referencia de la Presidenta al hecho de que todas somos amas de casa no nos coloca ni nos obliga a una posición social determinada en una sociedad machista. Ese debate lo venimos dando desde el Sindicato de Amas de Casa desde hace 25 años cuando un 12 de marzo de 1983 salimos a proponerles a las mujeres argentinas luchar por el reconocimiento de nuestra condición de trabajadoras: por salario, jubilación y obra social para todas las mujeres argentinas, cualquiera sea el trabajo que cada una haga.

Ya en aquella época nos decían que si cobrábamos salario nos íbamos a eternizar en la cocina, nuestra respuesta se sintetiza en la frase de Eva Perón: “A las mujeres, como a los pueblos, mientras no son económicamente independientes, nadie les reconoce ningún derecho”. Este proyecto nacional, con humildad, sin pausa, ha venido dando respuesta a añejas deudas sociales con las mujeres argentinas. Res, non verba. Hechos, no palabras.

El hecho de que la Presidenta de todas y todos los argentinos haga una cuestión de Estado la resolución de los temas de la economía familiar lejos de “condenarnos” a la cocina, nos ayuda a colocar y hacer visible ese mundo tradicionalmente femenino, silenciado y oculto, de la economía del cuidado, del trabajo que todavía la mayoría de las personas considera “no trabajo” (hasta que le toca hacerlo).
Hechos y palabras. Nuestra Presidenta genera hechos y pone en palabras la realidad que viven millones de mujeres. Con decisión, con respeto. Valorándola. Así también se construye la fuerza social de la transformación.

Publicada en la Gaceta del Cielo el 11 de febrero de 2009.